Una característica que suelo apreciar en la ropa es su versatilidad. Que sea combinable y adaptable a más de un momento y más de una situación. A lo largo del otoño, a medida que los días se vuelvan grises y fríos, se agradecerá, a buen seguro, poder combinar esa chaqueta o ese pantalón que ahora aún nos saca de apuros en los últimos calores del verano, para poder retrasar lo más posible la entrada en servicio de las prendas de puro invierno.
Para muestra, un botón. Fefa me envía tres fotos, en las que ejemplifica el proceso de "inviernización" de un mismo traje. Primero, pantalón y blusita, como para ayer mismo, que aún hacía calorcito.

En una segunda fase, se le añade la chaqueta, que permitirá usarlo algo más adelante.

Y finalmente, ya en los albores del invierno, se pone encima una capa a juego, que abriga sin desentonar. Ya tenemos el conjunto "inviernizado"!!



















